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Keywords

África
Unión Europea
Cooperación al desarrollo
Asociación económica
Desarrollo sostenible

Abstract

El 1 de junio de 2016, el Consejo autorizó, en nombre de la Unión Europea, la firma y aplicación provisional del Acuerdo de Asociación Económica con cinco países de África Meridional, que se firmó el 10 de junio de 2016 en Kasane (Botsuana). Empezó a aplicarse provisionalmente el 10 de octubre de 2016. Es, sin duda, uno de los grandes avances que se están llevando a cabo en el marco de la política comercial y de cooperación al desarrollo de la Unión Europea. Conscientes de que África es el último gran Continente emergente, este tipo de acuerdos proporcionan a ambas partes una mejoría de la economía sostenible regional y un incremento del desarrollo de la economía local y social de los países firmantes. Así pues, en las próximas líneas, haremos una breve introducción del Acuerdo, continuando con una sucinta explicación de las actuales relaciones entre la Unión Europea y África; acompañando al texto con un desarrollo de los puntos esenciales del Acuerdo y del impacto e implicación que tiene para ambas regiones, dejando para el final una serie de conclusiones y reflexiones.

 

 

N.° 1 (Enero-Marzo de 2017)
Enero de 2017
131-139

Free Access

Pablo Cristóbal Molina del Pozo Martín

Licenciado en Derecho | Agente Contractual en la Comisión Europea | Colaborador de la Cátedra Jean Monnet de Derecho Comunitario – Universidad de Alcalá de Henares (España)

España

I. Introducción

De los quince miembros de la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional (SADC en su versión anglófona), solamente Botsuana, Lesoto, Mozambique, Namibia, Suazilandia y Sudáfrica han firmado el Acuerdo de Asociación Económica (AAE) con la Unión Europea [1] logrando así desarrollar unos de sus ocho grandes objetivos [2]. Angola participa en calidad de observador y podrá adherirse al Acuerdo en el futuro. La Unión es el principal socio comercial del grupo del AAE de la SADC importando en el último año de esa región mercancías por un valor de casi 32 000 millones de euros, principalmente minerales y metales. A su vez, la Unión exportó bienes por casi el mismo valor, en su mayoría productos de ingeniería, productos para la industria automovilística y productos químicos. El comercio total entre la Unión y el grupo del AAE de la SADC (incluyendo a Angola) asciende a 63 000 millones de euros. El Acuerdo, orientado al desarrollo, garantiza a las exportaciones de cinco países del África Meridional el acceso libre de derechos de aduana y de contingentes al mercado de la Unión.

Con la firma del Acuerdo, los participantes se comprometen a actuar en pro de un desarrollo sostenible, en particular mediante el respeto de las normas sociales y medioambientales. La sociedad civil desempeñará un papel especial en el seguimiento de las repercusiones del Acuerdo. El Acuerdo constituye también una novedad por tratarse del primer acuerdo comercial que apoya directamente la integración económica de una región específica, fomentando vínculos más estrechos entre los seis países del África Meridional que participan en él.

El AAE establece instituciones conjuntas para fomentar el diálogo, la gestión fluida de todas las cuestiones comerciales y el seguimiento del impacto del Acuerdo comercial. La Unión trabajará con sus socios de la SADC para facilitar la aplicación del Acuerdo, junto con los organismos regionales y nacionales de cooperación al desarrollo.

El Acuerdo, que empezó a aplicarse provisionalmente el 10 de octubre de 2016 [3], se aplicará al comercio entre la Unión y estos cinco países. Mozambique se encuentra en trámites de ratificar el Acuerdo y se adherirá a él tan pronto como haya concluido el proceso de ratificación. Este AAE puede contribuir a la integración económica regional, a la creación de un entorno empresarial favorable y al aumento de la competitividad de la región.

Este Acuerdo tiene una doble perspectiva desde el punto de vista europeo. De un lado, la Unión Europea estimula el mercado internacional, construyendo a partir de una asociación comercial unas relaciones más estables entre Europa y África. Pues, no podemos olvidar, que uno de los grandes fines de la política de cooperación al desarrollo europea es la reducción de la pobreza en los años venideros, el establecimiento de un mejor crecimiento económico sostenible y la integración regional en África. Es una evidencia que hablamos del último gran Continente en emerger y todos los acuerdos que se llevan a cabo se conciben sobre la idea de aprovechar al máximo esta realidad. De otro lado, son otros aspectos de interés los que entran en juego, como entre los que se encuentran el empleo y el desarrollo del sector privado y el comercio que constituyen motores importantes para sacar a las personas de la pobreza y aplicar la nueva agenda mundial de Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El AAE tiene debidamente en cuenta los diferentes niveles de desarrollo de los socios. Ofrece a los países africanos firmantes un acceso al mercado europeo libre de aranceles y cuotas. También Sudáfrica se beneficiará de un acceso al mercado mayor que el que le garantiza su acuerdo bilateral ya existente con la Unión. Los mercados del África Meridional se abrirán solo parcialmente, de manera gradual, a las exportaciones de la Unión, proporcionando a sus industrias los bienes intermedios que necesitan para sostener su crecimiento. El Acuerdo también establece varias medidas de protección en estos países, por ejemplo de las industrias incipientes o frágiles, o salvaguardias de seguridad alimentaria. Además, el Acuerdo aumenta la flexibilidad de los productores del África Meridional para elaborar productos con componentes procedentes de otros países, sin correr el riesgo de perder el libre acceso al mercado de la Unión.

II. Relaciones Unión Europea – África Meridional

No podemos entender las relaciones de la Unión Europea con África sin hablar del Acuerdo de Cotonou [4] que es el marco general legal sobre el que se establece este lazo de unión. Fue adoptado en el año 2000 en sustitución del Convenio de Lomé de 1975 para las relaciones con los países de África, Caribe y Pacífico (países ACP). Desde la óptica de la comunidad internacional, hablamos del acuerdo de asociación más amplio celebrado entre países en desarrollo y la Unión Europea, y abarca las relaciones de la Unión Europea con 79 países, entre ellos 48 países del África subsahariana. Como si se tratará del antiguo Tratado de la Unión Europea de 1993, el Acuerdo construye también su templo griego asentado en tres pilares, como se puede extraer de su artículo primero [5], y que son la cooperación al desarrollo, la economía social y la dimensión política. Como consecución de lo anterior, el objetivo principal es la búsqueda del logro de la reducción y erradicación de la pobreza, así como la contribución a la integración gradual de los países ACP en la economía mundial.

En 2007 se adoptó un marco adicional, la Asociación Estratégica Unión Europea-África [6], como vía formal para las relaciones de la Unión Europea con los países africanos. Esta estrategia fue el resultado del acuerdo alcanzado por la Unión Africana y las instituciones de la Unión Europea, así como por los países de África y de la Unión Europea. En su contenido se aprecia cómo se logró un texto en el que se reflejan las distintas políticas sectoriales y los diferentes mecanismos financieros en los que se encuadran estas líneas directrices. La Asociación Estratégica ha desarrollado una visión global de la situación separando en el tiempo las medidas a emprender; de este modo, se concreta su actividad, a través de planes de acción periódicos. En 2014, la Unión Europea y los países africanos llegaron a un acuerdo en la hoja de ruta [7] a seguir para 2014-2017. En ella se establecen cinco prioridades y ámbitos fundamentales para la acción conjunta como son la paz y seguridad; democracia, gobernabilidad y Derechos Humanos; desarrollo humano; cuestiones globales y emergentes; y por último, el desarrollo sostenible e inclusivo y crecimiento e integración continental.

Además de lo anterior y para tener el mapa completo de las relaciones, debemos hacer referencia a los diálogos formales que se llevan a cabo en el Consejo entre Estados miembros y africanos. El último gran foro de diálogo fue la IV Cumbre Unión Europea-África de 2014 en la que se reunieron más de sesenta dirigentes de la Unión Europea y de África, y un total de noventa delegaciones, para debatir el futuro de las relaciones Unión Europea-África y reforzar los lazos entre los dos Continentes. Este tipo de cumbres con jefes de Estado o de Gobierno se celebran cada tres años. Son también relevantes las reuniones a nivel ministerial que celebran periódicamente, cuya formación es amplia, incluyendo a los representantes de los países de la Unión Europea y de África, la Comisión de la UA y las instituciones de la Unión Europea, incluido el Consejo de la Unión Europea. Sin entrar mucho en detalle, en la actualidad existe una serie de temáticas generales que son discutidas en estas reuniones, de este modo, las podemos incluir de la siguiente manera:

  • Comercio.- se están negociando una serie de AAE como es el caso que presentamos en este trabajo. En ellos, el Consejo da a la Comisión mandato para negociarlos y tiene que firmar el acuerdo final una vez ultimado.
  • Seguridad.- la Unión Europea ha desplegado una serie de misiones por el mundo, dentro del marco de su Política Común de Seguridad y Defensa, en las que asume un papel de liderazgo en las operaciones de mantenimiento de la paz, la prevención de conflictos y el fortalecimiento de la seguridad internacional.
  • Desarrollo.- la Unión Europea respalda programas e iniciativas que benefician a diversos países de ACP. Destacar que la mayoría de sus programas de desarrollo están financiados a través del Fondo Europeo de Desarrollo (FED) [8].
  • Migración.- no es algo nuevo que uno de los grandes problemas actuales de la Unión Europea se refiere a las presiones migratorias. El marco de cooperación en este ámbito está establecido en el artículo 13 del Acuerdo de Cotonou que contiene disposiciones sobre la mejora de las condiciones en los países de origen y de tránsito, la migración legal y el retorno de los inmigrantes ilegales.
  • Procedimiento de consulta [9].- es el referido al famoso artículo 96 del Acuerdo de Cotonou. Establece un procedimiento que puede utilizarse en caso de que una de las Partes no cumpla con los elementos esenciales de la Asociación. Entre ellos se incluyen el respeto de los derechos humanos, los principios democráticos y el Estado de Derecho.

III. Puntos esenciales del Acuerdo e implicaciones para el desarrollo de África

El primer punto esencial a destacar es el cómo este acuerdo puede ayudar a diversificar las economías de los Estados africanos que han firmado. Tanto la parte industrial, las entradas de fertilizantes, semillas o maquinarias son elementos imprescindibles, porque son bienes intermedios que agregan más valor al producto final. Con este Acuerdo se consigue reducir los derechos de importación de muchos de estos bienes intermedios, lo cual facilita su diversificación. Como veremos unas líneas más adelante, se incluye una serie de cláusulas que permiten crecer una serie de industrias nacientes más vulnerables aisladas de las fuerzas del mercado, protegiendo así a los socios. Especial referencia a las normas que definen el origen de los productos porque se formulan de manera que se apoya el desarrollo de nuevas cadenas de valor en la región. Si un producto puede o no puede exportarse a la Unión Europea con un tipo de derecho reducido o nulo depende siempre de su origen. Para poder entender mejor, pongamos un ejemplo concreto, la llamada acumulación de origen permitirá aplicar tarifas de descuento en la frontera de la Unión Europea para las frutas cosechadas en un país de la región y luego conservadas y enlatadas en otro. Con este tipo de reglas flexibles de origen las empresas de los sectores agroalimentario, pesquero e industrial obtendrán un beneficio.

En el marco del Acuerdo, la Unión Europea concederá a Botsuana, Lesoto, Mozambique, Namibia y Suazilandia el 100% de acceso gratuito a su mercado. La Unión Europea ha eliminado total o parcialmente los derechos de aduana sobre el 98,7% de las importaciones procedentes de Sudáfrica. Para facilitar el desarrollo económico, estos socios no tienen que responder con el mismo nivel de apertura del mercado. Sin embargo, pueden mantener los aranceles sobre los productos sensibles a la competencia internacional. Dicho de otro modo, su Unión Aduanera, bajo el encaje de una liberalización asimétrica, elimina los derechos de aduana al 86% de las importaciones procedentes de la Unión Europea. Hay que destacar, igualmente, el hecho de que existe una serie de cláusulas que los socios africanos pueden activar aumentando así los derechos de importación en el caso de que las importaciones de la Unión Europea aumenten tanto o tan rápidamente que amenacen con interrumpir la producción nacional. Esto es un claro ejemplo del marco de seguridad jurídica y económica que concede la Unión Europea a sus socios.

El núcleo del Acuerdo contiene disposiciones sobre el comercio de bienes. El objetivo principal es facilitar el comercio haciendo menos costoso exportar e importar. Esto se hace mediante la liberalización del comercio, lo que significa que los aranceles de importación serán eliminados o en algunos casos reducidos. Es un logro importante porque incluso si un socio alcanza el desarrollo económico de un país avanzado, seguirá disfrutando de este acceso. Uno de los principales objetivos de las negociaciones del Acuerdo fueron la armonización del régimen arancelario de importación de toda la Unión Aduanera del África Meridional y restablecer el arancel externo común de lo que se sabe es la unión aduanera existente más antigua del mundo. Por este motivo, los países firmantes han ofrecido a la Unión Europea el mismo acceso al mercado que ya había concedido Sudáfrica años antes, así como un acceso limitado a nuevos productos agrícolas que la Unión Europea ha concedido. Esta armonización ha sido uno de los principales resultados del Acuerdo y ha sido bien recibida por todas las Partes. El capítulo sobre comercio de mercancías también cubre los derechos de exportación. Las Partes han acordado que no se introducirán nuevos derechos o impuestos sobre las exportaciones.

Es importante que las oportunidades para el comercio no se cosechen a través de un debilitamiento de las normas sociales y ambientales, sino siempre con el objetivo de crear un desarrollo sostenible. Por esta razón, el Acuerdo incluye un capítulo sobre comercio y desarrollo sostenible. En virtud de sus disposiciones, las firmantes reafirman su compromiso con los convenios internacionales sobre trabajo y medio ambiente; acuerdan que sólo pueden adoptar y modificar sus leyes ambientales y laborales siempre que los cambios sean consistentes con las normas y acuerdos internacionalmente reconocidos; pueden solicitar consultas sobre cualquier cuestión relativa al desarrollo sostenible y convenir en una serie de esferas como la ordenación forestal y las prácticas de pesca para una mayor cooperación. Por último, en relación a la supervisión del Acuerdo, varios comités se ocupan de supervisar si los socios cumplen los compromisos contraídos en virtud del acuerdo.

En relación con la financiación para desarrollar el Acuerdo, la Unión Europea se ha comprometido a apoyar los desafíos que los países pueden enfrentar para la implementación del Acuerdo. El apoyo de la Unión Europea puede canalizarse a través de un fondo si los países interesados deciden establecer uno y si cumplen los requisitos del Reglamento financiero. Esta asistencia se presta a través de los instrumentos existentes y está sujeta a las normas y procedimientos previstos por el Acuerdo de Cotonou, en particular la programación del FED y los instrumentos pertinentes financiados por el presupuesto general de la Unión Europea. La asistencia de la Unión Europea debe complementar las reformas económicas, reglamentarias y fiscales necesarias de los Gobiernos. Se calcula que la dotación total de financiación del 11º FED asciende a 400 millones de euros, de los cuales 170 millones proceden de programas nacionales y unos 230 euros del Programa Indicativo Regional del África Occidental – África Austral – Océano Índico. En el marco del 11º FED, los Programas Indicativos Nacionales apoyarán sustancialmente sectores que forman parte de la los planes de aplicación del Acuerdo, con el objetivo de identificar las prioridades nacionales y canalizar mejor el apoyo de la Unión Europea.

IV. Conclusiones

Desde un punto de vista objetivo, ¿este Acuerdo de asociación económica es positivo para los intereses de la Unión Europea? Es así como queremos empezar estas conclusiones. Como todos sabemos y se ha reflejado en varios escritos y debatido en numerosas conferencias, África es el último Continente “sin explotar” con una continua línea ascendente, donde los países africanos son cada vez menos dependientes de los productos básicos y surgen cada vez mas nuevos negocios que están reactivando su economía. Es, sin duda, un win-win, donde todas las partes salen beneficiadas, demostrándose que este instrumento puede ayudar a las empresas europeas a beneficiarse de esta nueva energía y potenciales africanos. Los AAE son esenciales para volver a anclar los vínculos comerciales entre África y la Unión Europea. De nuevo, para hacernos una idea de la dimensión del Acuerdo, se protegerán más de 250 denominaciones de origen tradicionales de productos europeos y más de 100 sudafricanas. La política comercial de la Unión Europea hacia estos nuevos socios se ajustará ahora plenamente a las normas de la OMC, con un sólido y plenamente respetado sistema de comercio.

¿Será capaz este Acuerdo de promover la democracia y el desarrollo sostenible? Las partes firmantes desde el inicio han querido reflejar la importancia de que el acuerdo se base en los principios de respeto al Estados de derecho, a los derechos humanos y a la democracia. Pero el acuerdo va más allá de recordar estos principios. Se puede incluso adoptar medidas si se incumple algunas de las obligaciones que tengan relación con estos principios citados, así se refleja en el Acuerdo de Cotonou. La suspensión de los beneficios comerciales es una de esas medidas, aunque se trataría de una acción de último recurso. Existe también una protección a los derechos laborales y medioambientales para que no puedan ser debilitados para conseguir atraer la inversión o el comercio. Como consecuencia, y para garantizar el respeto de las normas, cada socio participante podrá solicitar consultas sobre cuestiones de desarrollo sostenible e involucrar a representantes de la sociedad civil de sus países y regiones.

El Acuerdo de Asociación Económica del que hemos estado hablando en las líneas anteriores abre el camino hacia una relación comercial birregional estable y duradera entre el África meridional y la Unión Europea. El resultado de las negociaciones es un Acuerdo compatible con la OMC que ofrece asimetría en el acceso a los mercados. El acceso libre de derechos al mercado europeo de los países de Botsuana, Lesoto, Mozambique, Namibia y Suazilandia ya no será a discreción de la Unión Europea, sino que estará anclado en un tratado entre las Partes. Sudáfrica también ha negociado un mejor acceso que el actualmente concedido en virtud del Acuerdo de Comercio, Desarrollo y Cooperación entre Sudáfrica y la Unión Europea. En conclusión, los países del Acuerdo exportarán más a la Unión Europea que en un escenario sin Acuerdo existente y la Unión Europea exportará más a los países en comparación con una situación en la que no hubiera.

Notas:

[1] Vid. Diario Oficial de la Unión Europea del 16 de septiembre de 2016, por el que se establece un Acuerdo de Asociación Económica entre la Unión Europea y sus Estados miembros, por una parte, y los Estados del AAE de la SADC. El contenido integro del acuerdo lo puede encontrar en el enlace siguiente: http://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/PDF/?uri=CELEX:22016A0916(01)&from=EN

[2] Página web oficial del SADC donde se mencionan sus objetivos y la visión general de la Comunidad: http://www.sadc.int/about-sadc/overview/sadc-objectiv/

[3] Vid. European Commission – Press release: “Economic Partnership Agreement with Southern African countries”. Brussels, 10th October 2016.

[4] Vid. Web oficial de la Comisión en la que podemos encontrar el Acuerdo integro firmado el 23 de junio del año 2000 en Cotonou y sus revisiones del 25 de junio de 2005 en Luxemburgo y de 22 de junio de 2010 en Burkina Faso, así como del Marco financiero Multianual 2014-2020. Enlace en: https://ec.europa.eu/europeaid/regions/african-caribbean-and-pacific-acp-region/cotonou-agreement_en

[5] Vid. Artículo primero del Acuerdo de Cotonou: http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=celex:22000A1215(01)

[6] Vid. The Africa-EU Strategic Partnership, a joint Africa-EU strategy”, 2007. El contenido de la estrategia se puede encontrar en: http://www.africa-eu-partnership.org/sites/default/files/documents/eas2007_joint_strategy_en.pdf

[7] Vid. Hoja de ruta de la Asociación Estratégica: http://www.africa-eu-partnership.org/en/documents/joint-africa-eu-strategy-roadmap-2014-2017

[8] Estos fondos no forman parte del presupuesto general de la Unión Europea. Se rigen por un acuerdo interno entre los Estados miembros reunidos en el seno del Consejo. El undécimo FED, adoptado en 2013, abarca el período comprendido entre 2014 y 2020 e incluye un total de 30.500 millones de euros. Ver enlace: https://www.boe.es/boe/dias/2015/02/21/pdfs/BOE-A-2015-1760.pdf

[9] El procedimiento, que sigue unas reglas muy específicas, tuvo su última aplicación en el caso de Burundi. Para entender mejor su desarrollo: http://www.consilium.europa.eu/es/policies/eu-africa/article-96-cotonou-agreement/