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Carlos F. Molina del Pozo

Cátedratico Jean Monnet de Derecho Comunitario | Cátedratico de Derecho Administrativo
Universidad de Alcalá

España

El año 2020 puede que no se recuerde solo por significar una época de confinamiento de la ciudadanía al objeto de luchar contra la pandemia provocada por la aparición del Covid-19 y la consiguiente crisis sanitaria, económica y social que trajo como consecuencia semejante coronavirus. Este recuerdo, sin duda, no se borrará fácilmente del pensamiento individual y colectivo. Sin embargo, también, los ciudadanos europeos no cesaremos de pensar en el hecho por el que, la propia existencia de las crisis sobrevenidas, han implicado un claro despertar y un decisivo impulso-reacción a la motivación de hacer y construir «más Europa».

En efecto, con la cabeza muy alta y gran satisfacción, podemos afirmar que, la Unión Europea ha sabido reaccionar con firmeza y decisión ante los enormes desafíos que se le han venido a plantear en el transcurso del maldito año que ya ha concluido.

La Unión Europea se ha movilizado profundamente, aquejada y presionada por los grandes problemas que la acuciaban en el momento de plantearse la pandemia y en razón a la propia existencia de la misma y su tremenda vinculación con la generalidad de la ciudadanía que la está sufriendo.

El padecimiento de la crisis sanitaria, económica y social por parte de los ciudadanos europeos, facilitó que la Unión Europea -como antes decíamos- reaccionara despertando de su letargo para encarar con absoluta firmeza la situación y enfrentarse a la misma con soltura y desparpajo, a fin de posibilitar auxilios de inmediatez, pero también, implementar las mimbres de un futuro mejor para todos. Por fin, nadie puede poner en duda que la Unión Europea constituye un magnífico y válido instrumento para ordenar la compleja vida de la sociedad europea en su conjunto. La Unión Europea ha servido y está siendo útil para hacer frente a los grandes y tediosos problemas para los que fuera creada.

En el contexto descrito, la Unión Europea, en el mes de mayo del 2020, en plena primera ola de la pandemia, fue capaz de elaborar un completo plan de respuesta para que pudiera aplicarse, oportunamente, ante la crisis sanitaria originada por el Covid-19. Se trataba del mayor plan de recuperación jamás emprendido a escala europea.

El mencionado plan de recuperación supuso que, los 27 Estados miembros, aunque con ciertas matizaciones planteadas por parte de algunos de ellos, que dieron lugar a la formulación de reajustes respecto del proyecto inicialmente diseñado, adoptaron la capital decisión de movilizar la cantidad de 750.000 millones de euros para ser aplicada en un reparto que ha de tener una duración de 7 años y que pueda servir a los diferentes Estados miembros para intentar superar y salvar las crisis sobrevenidas, en función de sus condiciones particulares y del nivel mayor o menos de impacto recibido por la pandemia. Para la implementación de las mencionadas medidas, fue esencial el papel que vino a desarrollar el Banco Central Europeo, en tanto que auténtica herramienta europea de carácter completamente federal, a través del cual se obtuvieron, para la economía europea, nuevos préstamos capaces de hacer factible la movilización inmediata de más de 120.000 millones de euros.

Una última cuestión en tema relativo a la pandemia, es el de la compra de vacunas a las empresas productoras de las mismas, de manera única, conjunta, como un todo exclusivo, es decir, en tanto que Unión Europea. En efecto, con el dato aludido, lo que se ha puesto de relieve, una vez más, es la voluntad europea de manifestar «más Europa», de actuar en línea u orientación de tendencia claramente federal. La Unión Europea ha adquirido una amplia cartera de vacunas con diferentes tecnologías. Ha obtenido hasta 2.300 millones de dosis de las vacunas candidatas más prometedoras para Europa y, también, para sus alrededores, y esta operación la ha realizado en tanto Unión Europea, es decir, los 27 Estados miembros conjuntamente y aprovechando la estructura institucional de la organización supranacional que busca adoptar decisiones federalizantes en cada ocasión que le resulta posible y conveniente.

Podemos señalar que, fue la Comisión Europea la que propuso a los Estados miembros, además de la vacuna de BioNTech-Pfizer, autorizada el 21 de diciembre del 2020, comprar, de manera conjunta, siguiendo las indicaciones de la Agencia Europea del Medicamento, una segunda vacuna, producida por Moderna, validada su comercialización el 6 de enero del 2021, esperando en breve autorizar y poder adquirir más vacunas provenientes de otras invenciones, tales como la de la Universidad de Oxford-Astra Zeneca, la de Jenssen y la de Curevac. La referida cartera de vacunas permitirá a la Unión Europea, no solo cubrir las necesidades de toda su población, sino también suministrar vacunas a los países vecinos.

En otro orden de cosas, puede decirse que, el tema de Brexit ha supuesto, a lo largo del año finalizado, el siguiente reto en importancia al que fue necesario hacer frente y encarar para hallar soluciones satisfactorias para las dos partes negociadoras, es decir, la Unión Europea y el Reino Unido, siempre pensando en lo mejor para el conjunto de la ciudadanía, obviamente.

Una vez adoptada la firme decisión de abandonar la Unión Europea, todo estuvo preparado para que, el 31 de enero de 2020, el Reino Unido hiciese efectiva su retirada oficial, abriéndose desde ese momento y hasta el 31 de diciembre del mismo año, un período transitorio en el cual habrían de buscarse distintas soluciones a los numerosos problemas que quedaban planteados y pendientes de resolver en la relación bilateral, de cara al futuro de ambas partes. Así sucedió todo exactamente, de conformidad a cuanto estaba previsto, iniciándose el 1 de febrero el ya aludido período transitorio, que debía terminar, definitivamente, en un acuerdo entre las partes o con una previsible ruptura de las negociaciones que ocasionaría un denominado Brexit duro.

Luego de enormes incertidumbres, fue posible llegar a un acuerdo, concretamente, el llamado Acuerdo de Nochebuena, el 24 de diciembre de 2020. Ese día se celebraba el Acuerdo de Comercio y Cooperación entre la Unión Europea y la Comunidad Europea de la Energía Atómica, por una parte, y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, por otra.

De manera provisional, el mencionado Acuerdo pudo entrar en vigor el pasado día 1 de enero. Del contenido del texto adoptado, hay que destacar, entre otros, los siguientes aspectos: 1) Establece la ausencia de derechos de aduana y cuotas de importación de productos agrícolas e industriales; 2) Incluye una cláusula de «no regresión» en relación con las normas que, hasta ese momento, estaban en vigor con carácter general, y normas relativas a las ayudas estatales, así como mecanismos de consulta y de solución de controversias; 3) Prevé el acceso recíproco a las aguas territoriales y una reducción de alrededor de un 25% de las cuotas de pesca de la Unión Europea en aguas del Reino Unido para el año 2026. El reiterado Acuerdo fue ratificado por el Parlamento del Reino Unido el día 30 de diciembre del 2020, debiendo ahora ser examinado también por el Parlamento Europeo, algo que llevará a cabo en su sesión de febrero de 2021, esperando que, a continuación, deje de ser provisional su aplicación.

Otras muchas cuestiones pueden ser, también, reseñadas, en tanto que aspectos esenciales de la vida de la Unión Europea, durante el año 2020. Así, después de que los manifestantes favorables a las ideas y conductas patrocinadas por el presidente de los EE.UU. señor Trump, irrumpieran en el Capitolio el pasado 6 de enero, el Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, el español José Borrell , puso de manifiesto que se trataba de una advertencia para los defensores de la democracia en todo el mundo, a los que les pide que luchen contra la desinformación y la desigualdad y que refuercen la cooperación global para promover y afianzar el estado de derecho y los valores democráticos. La relación con EE.UU. en la era Trump, ciertamente, ha sido difícil y no exenta de numerosas complicaciones que, es de esperar y confiamos, pueda ser modificada con la llegada del Presidente Biden a la Casa Blanca, volviendo el pleno entendimiento y colaboración total y absoluta entre ambas partes y para la generalidad de ámbitos.

Los temas relativos a la inmigración constituyeron, asimismo, parte vertebral de la actividad de la Unión Europea. Ya se sabe -y estamos cansados de proclamarlo- que es absolutamente necesario y urgente adoptar, a nivel de la Unión, una auténtica y real Política de Inmigración, que haga frente y ofrezca soluciones a todos los problemas que, en la actualidad, existen planteados en esta materia. No obstante, los datos más recientes nos indican que, el desembarco de inmigrantes se halla en la cifra más baja desde el año 2013. En efecto, el número de entradas ilegales detectadas en las fronteras exteriores de la Unión Europea se redujo en un 13% en el 2020, en comparación con el año anterior, hasta alcanzar los 124, según los datos citados, publicados, con carácter preliminar por Frontex, el pasado 8 de enero, debiendo resaltarse que, la cifra indicada, como hemos señalado, el número más bajo desde 2013, probablemente debido al impacto de las restricciones ocasionadas con motivo del Covid-19 implementadas por varios países. En principio, según Frontex, por ejemplo, puede señalarse que, las llegadas ilegales disminuyeron tres cuartos en el Mediterráneo oriental (20.000) y un 29% en el Mediterráneo occidental (17.000), pero se llegaron a multiplicar por ocho en las Islas Canarias (22.600).

La lucha contra el cambio climático continúa suponiendo otro de los grandes retos que la Unión Europea se plantea, además, convencida de su liderazgo mundial en el asunto. En este sentido, la Comisión Europea ha propuesto en 2020, la primera Ley del Clima Europea, con el fin de consagrar en la legislación el compromiso político de la Unión de alcanzar la neutralidad climática para el año 2050, además de abrir una consulta sobre el futuro Pacto Europeo sobre el Clima, para que los ciudadanos puedan participar en la formulación del mencionado instrumento. También, se adoptó, por parte de la Comisión, un nuevo Plan de acción para la economía circular, uno de los principales elementos del Pacto Verde Europeo. Al citado Plan, lo movía la ambición de hacer productos sostenibles que duren y permitir a los ciudadanos europeos participar plenamente en la economía circular y beneficiarse de los cambios positivos que genera.

Por último, en esta especie de Memoria anual de acontecimientos de la Unión Europea, debemos hacer mención al contenido del discurso pronunciado, el 16 de septiembre de 2020, por la Presidenta de la Comisión Europea, la señora Ursula von der Leyen, sobre el estado de la Unión. Así, hemos de aludir, entre otras, a las siguientes cuestiones que son abordadas con profundidad a lo largo del citado discurso, muchas de las cuales eran ya consideradas como prioritarias e incluidas en el Programa de actuación de la Comisión Europea. En el mismo sentido, con la intención de permitir que Europa se vuelva verde, digital y más resiliente, la Comisión Europea ha decidido centrar su actividad, en el futuro de los próximos años, en torno a los puntos que, a continuación, pasamos a ofrecer: 1) Proteger vidas y medios de subsistencia en Europa, la salud de sus ciudadanos y la estabilidad de la economía de la zona; 2) Reforzar los componentes básicos del Pacto Verde Europeo e incrementar las ambiciones originalmente previstas, estableciendo un plan de reducción, de aquí a 2030, de las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión Europea, en un mínimo del 55% con respecto a los niveles del año 1990; 3) Liderar la transformación digital, particularmente en todo lo referente a datos, tecnología e infraestructura, cumpliendo el objetivo de que la actual sea la «Década Digital» de Europa; 4) Aprovechar al máximo los beneficios y posibilidades que ofrece el Mercado Único Europeo (MUE); 5) Continuar movilizando la respuesta global mientras el mundo espera recibir una vacuna accesible, asequible y segura contra el Covid-19; 6) Responder, de manera más contundente, a los acontecimientos mundiales y profundizar las relaciones con los países vecinos y con los socios mundiales más cercanos de la Unión Europea; 7) Adoptar un nuevo enfoque de la migración, permanecer atentos al estado de derecho y construir una Unión en la que el racismo y la discriminación no tengan cabida, para lo cual, la Comisión Europea ha emitido el primer Informe sobre el estado de derecho de 2020, en el que se presenta una síntesis de la situación del estado de derecho en la Unión Europea, así como una evaluación de la situación en cada Estado Miembro, observando con evidencia las carencias y las violaciones al Derecho Comunitario acaecidas y, aún en vigor, en ciertos Estados miembros.