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Unión Europea
Migración
Terrorismo
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Note

*Estos artículos fueron publicados, en francés, en la revista Bilan

Traducción: Pablo Cristóbal Molina del Pozo Martín (Agente Contractual en la Comisión Europea, Dirección General de Desarrollo y Cooperación. Licenciado en Derecho. Master en Altos Estudios Europeos y Relaciones Internacionales)

 

N.° 1 (Enero-Marzo de 2017)
Enero de 2017
21-27

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Dusan Sidjanski

Antiguo Consejero especial del Presidente de la Comisión Europea | Fundador del Departamento de Ciencias Políticas en la Universidad de Ginebra | Miembro del Consejo de la Fundación Latsis | Ex Presidente, actualmente Presidente de Honor del Centro Europeo de la Cultura | Miembro del Centro de Competencias Dusan Sidjanski en Estudios Europeos (Global Studies Institute, Universidad de Ginebra)

7. Europa a prueba frente a las olas migratorias

Europa está expuesta a una serie de desafíos y amenazas. Ciertamente, en la actualidad, estamos obsesionados, y con razón, con el drama de los inmigrantes. El gesto de Angela Merkel abriendo las puertas de Europa nos ha permitido descubrir el rostro más humano de esta líder que creyó poder actuar en solitario imponiendo su política sin consultar a ninguno de sus socios europeos, olvidando a Francia e Italia. Solamente cuando le superaron los acontecimientos, fue cuando visitó Canossa para presentarse ante Erdogan. Debido a su actuación fuera del mandato europeo, consiguió que a Turquía le fuese atribuida una posición de fuerza en la mesa negociadora: el retorno de los refugiados que invadieron las islas griegas a cambio de beneficios económicos, supresión de los visados y promesas de reapertura de las negociaciones de adhesión, percibida por muchos miembros como una amenaza de invasión de los turcos.

La crisis migratoria ha puesto de relieve las deficiencias de la UE. Su incapacidad de prever y prevenir la invasión de los inmigrantes que se veía venir desde hace ya algún tiempo y que iba dejando pistas en su camino como: la inseguridad tras la caída de Gaddafi y de la Primavera Árabe, las guerras en Oriente Próximo, Siria y Daesh, sin olvidar el eterno conflicto palestino-israelí. La continuación era previsible. Grecia todavía en crisis sufre la invasión de los inmigrantes en sus islas orientales. Como de costumbre, la respuesta de la UE se hizo de rogar. Ha sido solo en el momento culminante de la catástrofe humana, agravada por el cierre de la frontera macedonia y el continuo aumento de los inmigrantes en busca de “El Dorado” alemán, cuando la Unión ha concedido una ayuda de 700 millones de euros a Grecia y, que bajo la dirección de Angela Merkel, llegó a un acuerdo con Turquía: la Unión se comprometía a pagar dos veces la suma de 3 millones de euros, a suprimir los visados para los turcos y a reanudar las negociaciones de adhesión en el capítulo de las disposiciones presupuestarias. “Hemos dado un paso muy importante hacia una solución sostenible” manifestó felizmente la Sra. Merkel. Este primer paso prevé que a partir del lunes 4 de abril los inmigrantes irregulares que desembarquen en Grecia podrán ser enviados a Turquía. Según este sistema, por un sirio devuelto, otro refugiado en dicho país será transportado a Europa. La puesta en práctica de ese pacto aliviará la carga que recae sobre Grecia. La continuación dependerá de la eficacia de la ejecución, la responsabilidad recaerá sobre la Comisión y el Comisario griego responsable de la inmigración, asuntos de interior y ciudadanía.

Todo este trágico espectáculo de una gran potencia económica de 500 millones de habitantes dejará la imagen de su impotencia frente a unos millones de refugiados e inmigrantes. Potenciará aún más el recuerdo de una Unión que olvida las necesidades no cubiertas, siguiendo el ejemplo de la Unión económica que debía acompañar una Unión monetaria, o el de la Agencia Frontex destinada a vigilar las fronteras de Europa. Sin embargo, estos olvidos unidos a la lentitud en la adopción y en la ejecución de decisiones y a las divisiones internas son enfermedades infantiles que sufre la Unión Europea, y que se transmiten en tiempos de crisis.

Así, las apasionadas controversias han ido revelando profundas divisiones entre la Unión de los 15 y los nuevos miembros ex-comunistas: éstos han declarado públicamente que se habían negado a acoger a los refugiados e inmigrantes musulmanes. Además, esos mismos países se han ido destacando adoptando regímenes autoritarios contrarios al Estado de Derecho y a la democracia, así como a los valores fundamentales de la Unión. De ahí, la importancia de formar un núcleo dinámico de Estados miembros que compartan sus poderes soberanos, sus valores democráticos y su futuro común.

8. Europa frente a las amenazas yihadistas

Una amenaza multiforme exige una respuesta global, y más cuando está sostenida por un ejército que dispone de un armamento sofisticado y un mando central controlado por las ambiciones estatales. La Yihad justificada por un islamismo guerrero abusa de toda violencia contra nuestras sociedades vulnerables debido a su complejidad, su apertura y su tolerancia. El sueño imperialista resurge de nuevo tras más de un milenio de sumisión, integrándose en la predicción de André Malraux: ¿Será el siglo XXI el siglo de las religiones? Si es así, ¿cuáles?

El eurodiputado Alain Lamassoure solicitó dos respuestas: la creación de un registro común de los viajeros europeos que permitiera detectar a los yihadistas que van a formarse a Oriente Próximo – el Passenger Name Record (PNR) – aprobado por el Parlamento Europeo en abril, y un “FBI europeo”. Estos dos mecanismos vendrían a completar los instrumentos ya existentes: el sistema Schengen (SIS), la orden de detención europea que fue utilizada por Francia tras los atentados de Bruselas, la Europol y Eurojust compuestos de fiscales, jueces y funcionarios de policía experimentados, con capacidad para formar equipos de investigaciones comunes, como lo fue el equipo franco-belga. Estos instrumentos no han impedido los 63 atentados en Francia, 35 en el Reino Unido y 33 en España entre 2009 y 2013, con el objetivo de París, Copenhague, Bruselas, Londres y Madrid.

Reivindicados por el Dáesh, tales ataques fueron perpetrados por células repartidas en toda la Unión, compuestas de portadores de pasaportes europeos, a menudo educados en Europa. Inspirados y teledirigidos desde Rakka, son ejecutados de forma autónoma por los comandos en los centros urbanos con alta densidad de población. Los recientes ataques y sus preparativos recuerdan su dimensión europea o incluso mundial, con el punto de mira más puesto hacia París, siendo que, Francia es el país que contribuye más activamente en la guerra contra el Dáesh.

La Comisión Europea impuso el control de las plataformas de las monedas virtuales en Internet, la supresión de la exigencia de anonimato para las tarjetas prepago y una mayor eficacia entre las unidades de inteligencia contra los casos como los Papeles de Panamá. Pero ¿cómo gestionar el caso ambivalente de Turquía, que coopera en materia migratoria mediando dinero, al mismo tiempo que hace la guerra a los kurdos y facilita las operaciones de venta de petróleo y de armas? Cuestiones similares se plantean en relación con los países árabes sospechosos de ayudar a los islamistas. Estas observaciones subrayan la contradicción de estas acciones, así como los conflictos de interés, documentados por las grandes empresas de Internet.

En cuanto a la idea de un FBI europeo, ¿no habría que recordar que el poderoso FBI estadounidense no ha sido capaz de evitar el ataque perpetrado el 11 de septiembre de 2001, que es, con mucho, el más grave de la historia del terrorismo con 2973 muertos y 6291 heridos. No es, empero, sensato descartar la idea de una policía federal europea que garantice una mayor seguridad y esperanza.

Si la guerra contra el corazón del terrorismo da resultados, no es suficiente contra la ideología revestida con islamismo difundida en Europa y en África. Es aquí donde interviene la educación adaptada y el diálogo de las culturas. El aprendizaje desde una edad temprana del respeto de las diferentes confesiones y culturas, pero ante todo el respeto hacia las personas que encontramos con matices en la mayoría de religiones y sistemas de valores.

La lucha contra el fanatismo y sus redes de contratación exige también un combate en favor de las ideas y de los proyectos movilizadores en Europa y en la Unión, al encuentro de las corrientes extremistas opuestas a la proclamación de nuestros principios. Las amenazas a la Unión exigen un enfoque global y medidas en el marco de una Unión política única susceptible de solidaridad y plena colaboración bajo el control democrático. ¿Cuántos más muertos harán falta antes de que se haya creado un núcleo político?

9. ¿Grecia, en el filo de la navaja?

Desde el punto de vista de las finanzas, la situación parece prometedora a la vista del acuerdo del Eurogrupo del 24 de mayo. En cambio, si juzgamos la política europea por sus resultados globales, el país heleno se encuentra al borde del precipicio. Desde la gran crisis importada de los Estados Unidos, Grecia sufre la austeridad que ha agravado la crisis financiera y de deuda, empobreciendo el país y aumentando el desempleo, los déficits presupuestarios y la deuda pública. Peor todavía, la austeridad ha destruido el tejido económico y social al tiempo que desestabiliza el sistema político. Esta espiral va acompañada de una moneda única que camina de la mano de una Unión monetaria en un círculo de solidaridad y de soberanía compartida. Mientras que, durante la gran depresión decidimos de otra manera.

El pecado original reside en el Tratado de Maastricht que impuso la ortodoxia financiera y atribuyó la responsabilidad a los Estados miembros, sin prever la solidaridad y las medidas contra la crisis. Peor aún, el Tratado de Lisboa, cuya entrada en vigor coincide con el inicio de la crisis de 2008, respalda la política de sanciones, descuidando la política fiscal y bancaria y las medidas positivas. Irlanda, Portugal y sobre todo Grecia son los más afectados por la crisis. Desde entonces, el eurogrupo recurre exclusivamente a la austeridad que exige en Grecia, en particular, un empobrecimiento de la clase media y que agrava la pobreza de los grupos más vulnerables.

¿Para cuándo el reconocimiento del erróneo camino del continuo aumento de impuestos y recortes de las pensiones adoptadas recientemente una vez más por el Parlamento griego? Además, la afluencia de refugiados y de inmigrantes en Grecia y la lentitud de las ayudas de la Unión han hecho más dramática la situación. ¿Sabías que la ayuda europea de 220 millones concedida a Grecia, siendo más del 60 %, ha tomado la senda del FMI y el BCE? Solo el porcentaje restante del 40 % volvió a las finanzas públicas y a la economía real.

¿Cómo salir de la depresión revitalizando la economía y la sociedad? Sometiéndose a las exigencias de los acreedores, el Gobierno heleno sigue ahogando a la economía y deja de lado el impulso de las inversiones públicas y su deuda de 7 millones que debe a las empresas y a las personas para evitar más quiebras y el aumento del desempleo. Al mismo tiempo, ¿cómo estabilizar y dinamizar la economía y la sociedad, contener la fuga de cerebros y capitales y atraerlos de nuevo? Un esfuerzo combinado entre Grecia y el Eurogrupo como la adquisición por parte del Mecanismo Europeo de Estabilidad de la deuda de 20 millones de euros debidos al FMI y gravados con un 3,5 % de intereses, permitiría su reducción al 1%. En paralelo, 43 proyectos fueron presentados en el marco del Plan Juncker. Por otra parte, las sanciones adoptadas respecto a Rusia han producido el efecto de reducir las exportaciones de Grecia de productos agrícolas hacia Rusia. Se trata de auto sanciones que además dividen la UE y dejan sentir la falta de estrategia común. Grecia no ve la salida sin un apoyo global, sin dimensión social y sin un alivio de la deuda. La prolongación de la austeridad está favoreciendo a los extremos que conducen hacia los regímenes autoritarios, lejos de las promesas de democracia y prosperidad.

A falta de dimensión social y política global de la zona euro, Grecia se hunde en una crisis humanitaria y sanitaria denunciada por la OMS. No obstante, es admirable señalar que los griegos siguen comprometidos con el euro y con la Unión y que, a pesar de la tragedia, ofrecen una acogida generosa a los refugiados.

Lejos de las promesas de paz, democracia y prosperidad, la UE está expuesta a una serie de amenazas internas y externas que exigen de una acción solidaria y un núcleo federal, para garantizar la supervivencia del euro, de la UE y su papel en el mundo. Es urgente relanzar el «núcleo duro» de Wolfgang Schaüble de 1994 con su Unión política que, según la Canciller Merkel, es un requisito previo para los eurobonos y el New Deal para la zona del euro.

10. ¿Reino Unido o desunido?

La campaña del referéndum no es un modelo de democracia. Se anuncia un futuro incierto bajo el liderazgo de Boris Johnson y de Nigel Farage patrón del UKIP. El dúo promete soberanía y libre comercio en un mundo global y prosperidad para los británicos. El líder más “creíble” recorre el país en su “autobús de campaña” rojo con el anuncio “We send the EU £350 million a week, let’s fund our NHS instead”. Sin embargo, estas cifras no tienen en cuenta las reducciones obtenidas por Lady Thatcher y las contribuciones de los fondos agrícolas, la investigación y los Fondos Estructurales de la UE. ¿Desde cuándo una campaña ofrece cifras manipuladas? El momento más álgido se alcanzó cuando Boris Johnson afirmó que el modelo de la Unión sería la Europa de Napoleón o, peor aún, la Europa de Hitler. ¿Se podría imaginar un referéndum para salir o permanecer en la Europa de Napoleón o de Hitler? Esta comparación desacredita al antiguo alumno de Eton y Oxford que alimenta la ambición de ocupar el lugar de su compañero de estudios David Cameron. Pero el asesinato de una joven diputada es mal presagio para la democracia británica.

Algunas previsiones del Tesoro británico, del Banco de Inglaterra y de otros varios institutos de investigación daban del 1 al 3%, o incluso, del 4 o el 5% de reducción del PNB per cápita. La pérdida del acceso directo al mercado único de 500 millones de consumidores, impone en caso de Brexit largas negociaciones. ¿Cuál sería la reacción de los capitales ajenos invertidos en la industria británica y, especialmente, en la industria automovilística, pero sin duda, también en el floreciente sector de los servicios, que se benefician del mayor y más rico mercado del mundo? ¿Asistiremos a transferencias de unidades, a la fuga de cerebros y a muchos europeos que contribuyen a la prosperidad del Reino Unido? ¿Cuál sería el impacto en la City de Londres, y en la red de su alrededor?

El Brexit tendría enormes consecuencias políticas, empezando por los nuevos referendos de independencia de Escocia seguido por el de Irlanda del Norte… Peor todavía, la paz adquirida en esa región mediante la pertenencia a la UE podría verse comprometida por el restablecimiento de las fronteras y el resurgimiento de conflictos. La Gran Bretaña podría convertirse en una pequeña Inglaterra. Su influencia en el mundo se reduciría de forma inapelable. La asociación privilegiada con los Estados Unidos ya debilitada sufriría aún más y el Reino Unido iniciaría una pérdida de su influencia en el mundo.

David Cameron ha advertido a sus conciudadanos: el Brexit es un camino sin retorno. Si un día hubiera retorno, éste sería en condiciones mucho más duras: punto de reducción Thatcher y pertenencia plena a Schengen y al euro. Frente a estos riesgos, me pregunto si la reina de Inglaterra, tanto respetada y escuchada, debe hacer oír su voz para no asistir al desmembramiento del Reino Unido bajo su Reino. Mi última esperanza es que los ingleses conocidos por su pragmatismo no voten por los mitos del pasado sino que elijan el futuro europeo contra el aislamiento soberano.

11. ¿Trump, un choque o un despertar para Europa?

¿Quién en Europa, a excepción de Putin y los populistas, no ha quedado conmocionado por las palabras de Trump a lo largo de su campaña electoral, por sus fragmentos sobre las mujeres, los mexicanos, los ilegales y sus cargas contra las minorías, las crecientes desigualdades entre ricos y pobres, el establishment y los medios de comunicación sordos a las llamadas del pueblo? El libre comercio, la OMC, las multinacionales estadounidenses que se deslocalizan y la OTAN, obsoleta y financiada por América, la globalización y China son los destinatarios de sus ataques. El miedo que siembra se contrapone a su voluntad de devolver la grandeza a América.

Aquello que era imprevisible llegó, provocando un choque en Europa, sacudiendo el confort de la protección americana y provocando el pánico ante lo desconocido. No nos queda más que reconocer un hecho: los votantes han fallado a favor del Presidente que posee la mayoría republicana en el Senado y en la Cámara de Representantes. Desde su primer discurso, se presentó como una persona unificadora de los estadounidenses de todas las razas, opiniones y creencias bajo el signo del sueño americano. Prometió un New Deal para reconstruir las infraestructuras, escuelas y hospitales, y ofrecer a cada estadounidense la oportunidad de explotar su potencial contribuyendo a dar, de nuevo, el impulso vital que necesita la mayor potencia mundial.

La creación de asociaciones sólidas y su actuación en las Naciones Unidas siguen siendo muy poco claras, pero el aislamiento de América se enfrenta a numerosos compromisos. Según el historiador Paul Kennedy, el papel hegemónico de los imperios evoluciona en relación a su fuerza económica. La aparición de nuevas potencias como China contrasta con la tendencia de Estados Unidos a participar menos en el mundo. Es una invitación al sueño de nuestro rumbo en Asia.

Pues bien, ahora más que nunca, la Unión Europa es objeto de amenazas crecientes: divisiones internas bajo la presión de la crisis económica y del empleo, la austeridad que forma el lecho de los nacionalistas, extremistas y populistas. La amenaza de la ola migratoria alimenta las oposiciones soberanistas. El resultado es una política exterior que tiene dificultades para consolidarse. Por ejemplo, su incoherencia frente a Rusia presentada como amenaza en alternancia con el llamamiento a cooperar en Siria. Las iniciativas inconclusas para una defensa europea capaz de proyectarse al exterior en apoyo a las acciones de Francia. Y la amenaza existencial que supone el Estado Islámico y los yihadistas que abordan a nuestra cultura y nuestro estilo de vida. Otros tantos factores de desestabilización en los que la Unión no aporta respuestas parciales.

Un «New Deal» europeo

Estas amenazas convergentes requieren de una estrategia común y poner en común los medios de defensa y seguridad, o bien un enfoque global, es decir, política, incluyendo un “New Deal europeo” para recuperar la solidaridad y relanzar la economía, consolidar el euro y sustituir la hegemonía intergubernamental por el proceso federal. Todo bajo el impulso de un núcleo político para garantizar el control democrático de la cooperación de las fuerzas de seguridad y defensa. La Unión política, dotada de poderes soberanos – es la condición para que Europa asuma su destino. Admitida esta cuestión, ¿cómo proceder a una rápida respuesta a los peligros inmediatos y lo desconocido estadounidense?

La revisión del Tratado de Lisboa exige un plazo de varios años. De ahí, nuestra insistencia sobre el recurso a la «cooperación reforzada» que facilitaría la creación de un núcleo político unificador dentro de la zona del euro con el impulso de Francia, Alemania e Italia. Abierto a los demás miembros, este núcleo de una docena de Estados miembros fortalecería el impulso vital de la Unión protegiéndola de los riesgos y la incertidumbre provocada por la victoria de Trump que requiere del despertar europeo.